Relatos Subterráneos – Capítulo 23

Capítulo 23 – Las cosas perdidas

Alstom AS2002 - Ariel Cruz Pizarro

Nadie nunca va a poder negar que amaba mi trabajo, si hasta me hice un tren de papel y lo personalicé jajajajaja. Este capítulo, a diferencia de varios otros, es menos dramático y más gracioso, no vamos a llorar a moco tendido, lo prometo. Hoy nos vamos a Plaza de Puente Alto en un día domingo, aprovecharé de contarles un par de procedimientos con ejemplos.

Puente Alto es una estación terminal, así que siempre nos toca lidiar con pasajeros que no se quieren bajar (sea por un sueño demasiado profundo o por influencia del alcohol), eso casi nunca lo cuento acá porque meh… es como tan rutinario. Las primeras veces debo reconocer que me sentía medio raro, yendo a despertar a estas personas que habían perdido el sentido. Tenía varias dudas, así que con David y con otros compañeros de trabajo iba afinando ese tipo de procedimiento, apoyándome en los vigilantes. Es que es raro pues, yo nunca he tomado alcohol, en mi familia nadie toma tampoco, entonces todavía es medio chocante ver borrachos para mí jajajajaja, hay gente que se pone simpática y otra ufff.

Pero no, no quería escribir de eso, sino de otras situaciones comunes en las estaciones terminales. Generalmente los trenes se revisan antes de finalizar el servicio y se encuentran objetos. En ese tiempo no estaba todo el asunto de las bombas todavía, así que las mochilas y bolsas raras eran objetos sospechosos, pero no era algo habitual (aunque sí se hacía el mismo procedimiento). ¿Recuerdan que les he dicho que en el Metro puede pasar de todo? Pues sí, es así.

Esta vez encontramos un vestido de china en el tren, se le debió quedar a alguien. Estamos cerca de Fiestas Patrias, es común que los niños tengan presentaciones con bailes folclóricos en este fin de semana y pucha, ¡se les quedó! Para los lectores que no son chilenos, estos vestidos son los que se usan para bailar cueca, que es nuestro baile nacional, no es que vengan de China, sino que son campesinos.

Atenta jefa Carmen, sabe que se quedó un vestido de china en el tren, bien bonito, se lo paso a dejar a la oficina” comento

El procedimiento es muy simple, las cosas perdidas se dejan en la oficina del jefe de estación y éste las reporta como perdidas en el sistema. De ese modo se ingresan las características del objeto perdido y las demás estaciones pueden saber que se está buscando (o que se encontró) ese objeto. Uno como personal de estación debe obligatoriamente tomar el objeto, reportarlo como perdido y entregarlo al jefe de estación. En este sentido, Metro y los que trabajamos en las estaciones somos bastante honestos 🙂

Me da pena cuando a alguien se le pierde algo, o sea, las cosas no son algo muy importante, son objetos que van y vienen, que cumplen una función y nos sirven para hacer cosas, pero de repente igual uno los necesita. Yo recuerdo que en el colegio se me pasaban perdiendo los chalecos y los polerones por ponerlos debajo del banco, en el Nacional también se me quedaban los bolsos de educación física (con ropa especial) por lo mismo, ya después cuando grande fui dejando de perder cosas, de tener menos descuidos, pero igual uno entiende a las personas, más que enjuiciarlas se pregunta cómo poder devolvérselas.

Atento Ariel, ¿puedes hacer un acercamiento a la oficina?, por favor” indica la jefa

En la oficina, la jefa Carmen me cuenta que otra mujer perdió un bolso, como una cartera, en el área de los teléfonos públicos de la estación. Así que me pide que vaya a verificar si todavía está y si puedo recolectar más información con el resto del personal (guardias, personas de aseo). Bueh, para empezar no tengo idea de dónde están los teléfonos, así que me pongo a ver y… claro, por ser día domingo, afortunadamente veo los teléfonos y la cartera.

Jefa, encontré la cartera, se la paso a dejar a la oficina” comento por radio

(El video de arriba corresponde al Metro de Bilbao, España). La señora llega desde una estación cercana a Vicente Valdés, corriendo para buscar su cartera. Me consulta donde está la oficina de la jefa de estación y la voy guiando. Se deshace en elogios y en agradecimientos por encontrar su cartera, estaba muy preocupada porque tenía sus documentos, la billetera y unas fotos especiales de ella con su hija.

Al ver a la jefa Carmen, la abraza y le sigue agradeciendo por el gesto. Con una pasajera feliz, puedo decir que mi día en esta estación tuvo su propósito.

– Oiga jefa, una duda, ¿qué es lo más raro que le ha tocado ver en objetos perdidos?
– Pffff… de todo, ni te imaginas, todo lo que se te ocurra.

Me despido por ahora con este capítulo más livianito, sean cuidadosos con sus cosas por favor. Como consejos, en caso de que se les pierda algún objeto: traten de verificar el número del tren (puede ser el número de coche, o el número de explotación del tren que va adelante, ese que va en panel electrónico en la parte delantera y trasera). Si se les pasó el tren (obvio), traten de ver el número de explotación siguiente, así le dicen al asistente o jefe de estación “es el tren que va antes del 518” (ejemplo de abajo).

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Si están lejos de la estación terminal, es probable que hagan que otros guardias y asistentes de las siguientes estaciones acudan al tren para ver si se encuentra ahí pero es un método muy poco efectivo, a menos que sea un objeto voluminoso. Nosotros sólo teníamos alrededor de 30 segundos para inspeccionar el coche, es el mismo tiempo en que las puertas están abiertas en la estación… o sea, nada. Así que calcule y diga si pueden revisarlo en la estación terminal. Si en esa estación no está, entonces jodió. De cualquier modo, deje sus datos y pida que ingresen el objeto perdido al sistema, verifique en la página web si su requerimiento ha tenido alguna novedad (haga clic aquí).

– Ariel, ¿vas a hacer los turnos extra que me dijiste? – llama el supervisor
– Sí, positivo, ¿dónde me toca? – comento
– Vicuña Mackenna, los dos días, ¡y gracias!

Vicuña Mackenna… nunca he estado en esa estación, no me gusta mucho pero vamos a ver qué se teje, por lo menos conoceré cómo funciona el Metro en una tarde de día hábil jajajaja, cada día aprendo más y ustedes aprendieron sobre los objetos perdidos del Metro. Un abrazo a mis lectores y que Dios les bendiga mucho, hasta la otra semana 🙂

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