Yo estudié en el Instituto Nacional, derribando mitos

A propósito de la reforma educacional y todo el ruido que se ha generado. Quiero dar a conocer mi experiencia, para después dar a conocer una opinión personal frente a un tema que divide mucho :). Esto viene a ser una Editorial, claro que a mí no me pagan.

Instituto Nacional
Instituto Nacional

Mi concepción política y de educación

No estoy inscrito en ningún partido político, honestamente no me interesa hacerlo tampoco. No obstante, soy partidario de que haya un mayor equilibrio entre derechos sociales provistos por el Estado y las libertades individuales. Me gustaría que Chile tuviese un Estado más benefactor que residual. Por razones muy sencillas: justicia social y el hecho de que las “libertades” sólo pueden ser ejercidas teniendo los medios económicos para hacerlo (esto aplicable a vivienda, salud, educación, etc).

Estudiar en el Nacional te ayuda a abrir mucho la mente, tanto así que estoy en contra de la educación formal. Uno de mis deseos es educar a mis hijos en casa, enseñarle yo mismo las materias del curriculum escolar (o con alguien especialista en los distintos temas), salir más a terreno y estar presente en los años más importantes de su vida :), tíldenme de idealista pero me sacaré la mierda para lograr hacer eso y cuando me propongo algo, lo hago 😀

Me parece válido y pertinente hacer esta aclaración antes, de manera que no tengan que estar interpretando o analizando mis palabras para poder “encasillarme“.

Yo estudié en el Instituto Nacional

Primero, doy las gracias a Dios por haber estudiado en el Nacional. Es un poco curioso y chocante que dé las gracias por estar en una institución laica, pero después me comprenderán :). Hay que decir que el colegio está rodeado de muchos mitos. Cada persona va a tener un testimonio con puntos centrales que se repiten y detalles que solamente se interpretan según la visión de cada uno. Por lo mismo, nunca escucharán un relato exactamente igual. En esta ocasión, mi visión es personal y no tiene el afán de totalizar lo que puede experimentar alguien. Lo presento con mucho respeto para quien le interese.

El Nacional es un oasis en medio de la mediocridad. Hay muchos niños que están seriamente interesados en su futuro académico, que tienen buenas notas, que estudian mucho y llegar al Nacional es como… bueno, no es ir al Real Madrid o el Barcelona, porque en el colegio lo que menos ves es plata, pero sí es entrar a una liga competitiva.

Los primeros años

Dentro de la parte negativa, los primeros meses y años son muy duros. Uno viene de colegios chicos donde todos te conocen y te saludan. Las paredes del Nacional son tan frías como el recibimiento de los profesores (conozco muchos profesores que valen la pena, pero de los primeros años recuerdo algunos que te suben y te bajan a garabatos por no saber algo, también hay casos de humillaciones a otros compañeros, nadie tampoco te llama por tu nombre ni menos te conoce) y las primeras notas, generalmente son bastante malas. Es como vivir lo mismo de la universidad, pero cinco o seis años antes y de manera más salvaje. ¿Quieres sacarte una buena nota? Pues deberás esforzarte, porque acá nadie te regala nada. Yo aún recuerdo las palabras de Papi Costa (así le decíamos), entró a la sala y dijo: “Compren este libro, hagan todos sus ejercicios, sáquense la mierda, y conmigo verán el 5“.

Dicho y hecho, me partí el lomo haciendo ejercicios de potencias, fracciones y triángulos para ver esas notas. Como anécdota, ese año también saqué un 2.0 coeficiente 2 y logré repuntar ese promedio para dejarlo como azul a fin de año, me quemé las pestañas estudiando para esa última prueba y casi logro el 6. El colegio forma personas resilientes, personas conscientes de que te vas a caer miles de veces, pero deberás pararte mil y una (o bien, ante tanta presión también existen personas que colapsan).

Mis notas nunca fueron malas en el promedio general, estaba en el 6.3 (de un máximo de 7, si alguna vez tenemos lectores internacionales). En mis ramos favoritos que eran biología e historia, siempre bordeando el 7.0. En mis ramos débiles como Matemáticas y Educación Física, sacándome la mierda para que no me bajara tanto. Los primeros años me estresé mucho, a tal punto que a veces tenía hipoglicemia en el trayecto, vivía acelerado.

En el colegio hay todo tipo de personas, no sólo “mateos” (estudiosos). Lo que sí, es tanta la exigencia que te empiezas a dar cuenta de las cosas en que eres bueno y en las que no, se nota mucho. En mi colegio anterior, matemática era fácil y alguna vez quise entrar a una Olimpiada de Matemáticas. Acá ni cagando, mi compañero de banco sacaba promedio 7.0 y sacó como 830 en la PSU…yo era bueno en eso, pero nunca tanto, celebré como si no hubiera mañana cuando vi un 6. Digamos que uno se empieza a especializar.

El Nacional, colegio de individualistas. Yo lo dudo.

Harta gente que he conocido reclama que somos individualistas. Yo creo que no, en la parte formal es muy común que alguien haga resúmenes de alguna materia y los comparta, también tienes grupos de amigos que te ayudan en las materias que más te complican. En la parte más informal y menos conocida, también hay cursos completos que se ponen de acuerdo para copiar (entre cursos, también se pasan datos). Así que… de individualistas, nada.

El colegio genera lazos bastante bonitos y otros bastante desgraciados. En la sala de clases, da lo mismo donde vives, quienes son tus papás, qué hacen tus papás, cuánto ganan, cuánto no ganan, si tienes zapatos bonitos o están rotos, si crees en Dios o no, si te gusta alguna cosa rara o no, si estudias o eres flojo. Da lo mismo, todos nos respetamos y comprendemos que cada uno vive su propia realidad. Para juntarse a hacer trabajos de grupo, aprendes que lo más fácil es coincidir en el centro. Mis mejores amigos de los primeros años del Nacional vivían en Colina, Pedro Aguirre Cerda y La Florida.

¿Que tenemos a los mejores profesores del país? No. Tenemos muchos profesores, algunos muy valiosos y a los que voy a destacar más adelante, pero de que todos son los mejores, no. Las destrezas de los estudiantes dependen del profesor que les toque en un ramo, igual que en la universidad. Cada año te tocan diferentes profesores, así que si a tu curso le tocó un profesor malo, te penará el resto de los años en ese ramo. Me pasó en Matemáticas, quedé con mala base en 7º y recién vine a enchufarme en 2º medio. Si ya cuesta sacarse buenas notas, aprenderás también a remediar y parchar ese mal trabajo mientras estudias.

¿Y las relaciones desgraciadas? Para ser un profesor en el Nacional se requiere carácter, mucho. La dinámica de los primeros años con profesores que parecen dioses y niños chicos empujados a ser grandes genera una suerte de condicionamiento: los niños adoran a los profesores exigentes y que los traten mal (o cuando menos, les inspiren algo de miedo o respeto). Si llega un profesor buena onda, que se quiere dar el tiempo de explicar e ir lentito o no se hace respetar, los mismos estudiantes lo hacen pedazos y pueden ser muy crueles. Hay excepciones, pocas, muy pocas, que generalmente tienen que ver con el respeto, una figura que genere admiración o lleve una trayectoria.

¿Y qué hace la diferencia?

La institución la hacen las personas, no ese edificio con pinta de cárcel. Yo estudié entre 2005 y 2010, espero que con los años no hayan cambiado tantas cosas. Uno es privilegiado de estar sentado en esos bancos de madera feos e incómodos (ahí mi poto quedó plano) porque comparte con personas que tienen distintos intereses. El colegio tiene academias, ramas y talleres de lo que quieras, con infraestructura bastante precaria la mayor parte del tiempo y sosteniéndose más con amor que con lucas. Si algo no tiene, puedes averiguar en los otros cursos para ver si hay gente que se interese y lo creas tú mismo.

Tiene la misma gracia de las grandes ciudades: mucha gente, alrededor de 700 por cada año de enseñanza (son 6, serán unas 4.200 personas). Daré un caso anecdótico, pero en mi paso por el colegio sé de 4 personas que teníamos interés en el transporte público. En un colegio chico, se habrían reído de mí. Acá había gente con la misma inquietud y eso se da para todos los temas que se te ocurran. Si necesitas a alguien que domine un tema, es cosa de preguntar y llegarás con la persona indicada, te dirán que la ubiques en tal curso y puedes ir a inspectoría a consultar el horario de ese curso.

Los últimos años

Los últimos años los disfruté más. Estaba más grande, más acostumbrado, más firme y también tuve profesores más cercanos. Pude desarrollar mi veta periodística en un taller gratuito que nos hicieron, saqué fotos un tiempo para la Academia de Periodismo, participé en concursos literarios y paralelamente sacaba adelante el proyecto de Consulta Recorridos.

Los profesores también son un excelente catalizador y fuente de apoyo. Si tienes algún proyecto o quieres participar de algo, hay profesores que están dispuestos a darlo todo por ti. En mi caso, participé en concursos literarios, me apoyó la profesora Gloria Neculqueo (logré una mención honrosa) y la profesora Marlene Ángel (no ganamos nada, pero me acompañó a la premiación y estuvo siempre conmigo).

A un profesor que ya no está y valoro mucho, Felipe Curivil, le dijimos en 3º medio que teníamos vacíos de contenido en Historia (por los paros y una profesora que renunció, nunca vimos Historia de Chile). Se consiguió una sala en la tarde y sin mediar plata ni nada, nos fue parchando los contenidos, sólo para ayudarnos. La misma profesora, Marlene Ángel, seca como ella sola, en 4º medio nos motivó a que asistiéramos en las tardes a una preparación especial para la PSU de Lenguaje que ella haría, también por amor al arte y para que nos fuera bien. Nos preparaba el material (de lujo) y nos preparaba de pura buena onda, nadie le pagaba por esas horas extra y ojo, nosotros y ella estábamos sólo en las mañanas, nos pegábamos una tremenda espera de 4 – 5 horas porque sólo había una sala disponible a esa hora de la tarde.

El colegio no es pura PSU, son relaciones humanas. Hay profesores realmente motivados que se sacan la mierda por ti, pero también tienes que sacarte tú la mierda primero. Otros profesores también te dan la oportunidad de compartir lo que eres. Junto a las dos profesoras mencionadas que me permitieron exponer mis cuentos en sus cursos (lejos, uno de los cumpleaños más hermosos y gratificantes de mi vida), también pude exponer fotos y cuentos con Luis Elmes y Paulina Santos, de Literatura y Filosofía respectivamente. De Paulina, también recuerdo súper bien una clase en que un compañero nos mostró The Wall. ¿En qué otra parte te pones a ver The Wall con los compañeros y debaten seriamente sobre eso? Incluso, ahora que recuerdo, también pude tener el espacio de exponer parte de mis cuentos en la biblioteca.

La Universidad y la PSU

El Nacional es el mejor modo de prepararte para ir a la universidad. Es tanta la exigencia que te acostumbras. En mi caso, después de tantos años de estrés y algunas crisis existenciales, comprendí que no vale la pena estresarse tanto. La vida es corta y frágil, si el día de mañana me muero no quiero pensar que malgasté las últimas rabias de mi vida pensando en unas notas que el día de mañana no le importarán a nadie. No, mi vida es para disfrutarla 😀

A su vez, el Nacional es un mal lugar si quieres llegar a la universidad a estudiar una carrera tradicional. Las notas son malas. Perfectamente con el mismo esfuerzo, podrías tener un 7 o un 6,8 en otro colegio, pero no, acá tienes un 6 con mucha suerte. Cada vez las notas son un factor más fuerte para el ingreso a las universidades tradicionales. Si tienes menos de 6, es mejor que te vayas a otro colegio, si no es dejarle demasiado espacio al azar de la PSU. Con el ranking, ni que decir. Te cagan por donde quieren los de otros colegios. Recuerdo que en mi generación, un amigo mío y compañero al que estimo mucho estuvo raspando para entrar a Derecho (y otro no lo logró). Les aseguro que ambos eran cabros con hábitos de estudio y tremendamente capaces, uno casi no lo logra y el otro no pudo. El Nacional es un arma de doble filo.

Ahora, el colegio igual tiene herramientas que permiten dar una buena PSU. En contenidos, generalmente rebasas el currículum mínimo. Los cursos que tienen electivos de Matemática logran ver cosas de cálculo que se ven en los primeros años de universidad. Por si fuera poco, el Centro de Padres organiza un preuniversitario los días sábado con una selección de profesores del colegio (no diré los mejores, pero se acerca). Harta carga de trabajo, hartas guías, muchos ejercicios y una dinámica más distendida.

A su vez, algunos profesores (como Marlene Ángel ese año) preparan alumnos o grupos de alumnos de forma personal, en algunas tardes. Recuerdo que en Matemática hicieron una selección de los mejores mejores mejores para que fuesen a un taller especial. Y para más remate, los preuniversitarios grandes como el Pedro de Valdivia o el Cpech van al colegio en 3º medio a ofrecer becas a esos diamantes en bruto. Se hacen unas pruebas muy cabronas (debe haber sido el ensayo PSU más difícil que he dado en mi vida) en los liceos emblemáticos, obviamente los mejores puntajes son los que apuntan a 850 en la PSU real, esos van con beca y después aparecen en los listados cuando se sacan el puntaje nacional (sí, puro marketing).

Respecto de esos niños que logran 850, bueh, son como cualquier otro, son un compañero de banco no más. A veces hay gente que hace más méritos y no lo logra, quedan en 830 o en 820 (como yo en Historia), o dan una mala prueba. ¿A qué voy? No son súper estrellas y la mayoría tampoco se traga ese cuento, son personas comunes y corrientes que son muy buenas en un tema, porque han desarrollado expertiz dada la práctica y exigencia. Diamantes pulidos. Esa es la gracia del Nacional, no es meramente una selección, el colegio te da herramientas para ir puliendo tus talentos (o la libertad de no imponerte cosas que te impidan hacerlo).

Obviando toda esta maquinaria que existe para que uno dé una buena PSU, también cuentas con el apoyo de tus compañeros para resolver ejercicios, dudas y apoyarte en ciertos contenidos. Las clases normales, de todos modos, nunca se enfocan en la PSU ni el SIMCE. El Nacional es un mundo aparte con su propia programación académica. Recuerdo que en básica, en un colegio católico que no nombraré, nos hicieron muchos ensayos SIMCE para aprender el formato y responder bien. Acá, el SIMCE es un recreo, uno de los días más distendidos del año.

Clima valórico – político

En el Nacional puedes hablar abiertamente de todo en la sala de clases. Hay personas que tienen papás o familiares involucrados en ambos lados de la Dictadura Militar, estudiantes que militan en partidos políticos y colectivos, personas filósofas que a los 15 – 16 años se han leído lo mismo que se ve en una carrera universitaria del tema, gente que se preocupa más de la praxis y el estudio que de manifestaciones políticas (a.k.a … yo), hay de todo.

Vivir en ese ambiente de diversidad te da una riqueza muy grande, comprendes que hay un montón de realidades, carencias, dolores. Ves todo lo que es Plaza Italia hacia abajo y yo diría que más. Yo nunca viví en una población, pero fui un par de veces a visitar compañeros y haciendo el proyecto de la guía de micros pasé por varias.

En mi caso, la Universidad de Chile habla de pluralismo y en cada paro-marcha sacan a relucir el tema de que “somos los pobres”, pero no… nunca veré más pluralismo e inclusión que en el Nacional. Y si soy atrevido, diré también que nunca me han exigido tanto y que las discusiones / aspiraciones / temas de conversación por lo general eran más profundos, más relevantes y con personas mucho mejor informadas. Lo echo de menos, pero no por eso le tiro puras flores.

Tomas y paros… habrán siempre. Te acostumbras y le sacas provecho. En 7º recuerdo que nos avisaron un día antes que se tomarían el colegio, lo celebramos con emoción porque no tendríamos clases. En 8º, iba como avión en notas hasta el paro. Aproveché ese mes y medio para hacer trabajos periodísticos con la Revolución Pingüina, y así… dalo por hecho, si puedes estudiar el curriculum y adelantar pega, mejor. ¿Que se pierde clases? Sí. ¿Qué es irrecuperable? Hay veces que sí, la mayoría se recupera y no hacen nada en diciembre / enero. ¿Puedes apostar a tener un año normal? No, nunca lo tendrás (salvo el 2010, año del terremoto).

El ideal ciudadano

Para finalizar. Al ver tanta cosa junta y vivir en esa diversidad, al menos en mi caso, salí con una gran vocación de servicio público / servicio país.  Quise estudiar Licenciatura en Historia y después hacer la pedagogía. Antes que escribir, lo que más me apasiona es enseñar. Pero analicé las cosas en frío y me di cuenta que los niños cada vez son menos, así que me cambié a Administración Pública, siempre pensando en servir a la comunidad. Una de las cosas que te meten hasta por si acaso es que “el trabajo todo lo vence” (su lema, en latín: Labor omnia vincit) y que Camilo Henríquez quería que el Nacional diese ciudadanos a la altura de la naciente patria para formarla. Eso y ese cuento de que “somos los mejores” que es mentira, somos privilegiados, pero hay un montón de gente tan o más capaz que nosotros que no tuvo la oportunidad que tuvimos.

Hay que des-sacralizar un poco la cosa sí. Ese pasado glorioso del Nacional con los Presidentes y todos esos personajes importantes se explica mayormente porque el colegio recibía lo más selecto de la élite criolla, no hay que tragarse mucho el cuento. La élite ahora está en esos colegios pirulos, todos sabemos que los altos cargos políticos y empresariales se mueven en esas redes. Ahora los colegios emblemáticos no gozan de ese tipo de personajes, pero sí tienen buenas redes de contactos, principalmente ex alumnos que tienen cargos relevantes y pueden ayudarte a hacer algún proyecto. A su vez, en el currículum un colegio como el Nacional pesa, es una suerte de sello bonito.

Respecto de la reforma…

Triste ironía que sea un colegio (en realidad, los emblemáticos) quien pelee por la educación de esas masas no privilegiadas y lo terminen “matando”. El colegio no está muerto, ha pasado por varias muertes así, como la municipalización. No morirá tampoco porque no seleccione, pero sí pasará que buenos cabros de barrio seguirán sufriendo bullying en sus colegios por ser estudiosos y tendrán profesores desmotivados que no les pulirán sus talentos.

El mundo seguirá girando, la gente con plata seguirá teniendo buenos puntajes, preuniversitarios, profes particulares y las clases media y baja dependerán de ese 30% que se puede seleccionar. De 700, 210 cupos… yo fui 129, yo quedo, pero y los otros 490, cagaron, ¿será tómbola? ¿Vivir cerca? Una pena, entrar al Nacional es como entrar a esas ligas competitivas, es como un futbolista de barrio que tiene talento y tiene un veedor que lo puede llevar a Europa, pero que por sus medios sólo puede deslumbrar en una cancha de barrio. ¿Cuánto talento se va a perder? 🙁

Por mí que fuesen 1500 cupos por generación, o 2000 o 3000, pero con suerte entramos en las salas. Por mí, que no existiesen colegios y cada papá pudiese tener el tiempo suficiente para educar a su hijo en casa. Por mí, que no hubiese segregación y que el de Plaza Italia estudie con el de Chicureo y conozcan la casa del que vive en Pudahuel. Por mí, tantas cosas…pero lo cierto es que en esta mediocridad educativa imperante en el país, el Nacional es un oasis, meterse en un colegio así es entrar a una liga competitiva. Si eres bueno en algo, te mereces una oportunidad así. Deberían haber instituciones así para el deporte, las artes y cada talento… buenas y gratuitas.

Ariel Cruz Pizarro, 4º A 2010

17 comentarios sobre “Yo estudié en el Instituto Nacional, derribando mitos

  • el enero 29, 2015 a las 12:47 am
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    No me referiré a tu experiencia. Yo también tuve una buenísima experiencia, pero sé que eso no le pasa a la mayoría, por lo mismo, cuando pienso en la reforma, quiero una reforma que termine con la segregación y el apartheid educacional que existe incluso en la educación pública. Y claro, es una pena que eso implique que mi linda experiencia de exclusión y elitización no pueda seguir dejando a LA GRAN MAYORÍA AFUERA DE ESA EXPERIENCIA, y es una pena porque para mí fue algo bueno, pero entiendo que para pensar la educación pública de un país no puedo pensar en mi experiencia, o terminaría igual o peor que como ya estamos.

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    • el enero 29, 2015 a las 1:35 am
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      Primero, darte las gracias por leer y comentar :). Pucha, conste que por mí que no existan colegios y todos nos eduquemos libremente de forma familiar. No obstante, dadas las condiciones actuales del país, yo también quiero una reforma que acabe con eso. Mi problema está en dos cosas: (1) el tema real de la reforma educacional es la segregación socioeconómica que existe, todo está subdividido en segmentos; (2) poner fin a la selección no resuelve el punto (1).

      En Chile rige muy bien el dicho “hecha la ley, hecha la trampa“. Los colegios particulares y subvencionados siempre encontrarán algún motivo para seleccionar. En mi caso particular, recuerdo que cuando fuimos a un colegio católico -siendo yo, evangélico- mis papás tuvieron que casarse por esa iglesia para poder entrar. Una de las cosas positivas del Nacional y otros colegios emblemáticos es que no te discriminan por nada salvo por una prueba, que a todas luces es el modo “menos malo” de seleccionar. Si me dicen que el mecanismo que regirá será el azar, ¿qué onda? Se pudo hacer algo mucho mejor que eso :/

      En otras palabras, la ley no va a cambiar la cultura. Puede sonar muy bonita la ley y su espíritu, pero los ricos seguirán estudiando con los ricos; los pobres seguirán estudiando con los pobres y los colegios emblemáticos (teóricamente) no deberían poder competir de igual a igual con los ABC1. Una reforma a la medida, pero de los ricos.

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      • el enero 30, 2015 a las 6:45 pm
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        ¿nunca te planteaste por qué los profesores hicieran esas tardes gratis para preparar la PSU? ¿de repente sería que si a ustedes les va mal, les significa desde un reto a un despido?

        Por lo demás, es lindo poder vivir tu religión sin que te molesten por ello, pero yo salí de un colegio católico, con muchas compañeras de familias ateas, evangélicas de distintas iglesias y budistas (chinos y taiwaneses), y en una universidad laica como lo es la USACH… y eso no es algo tan extraño. Los lugares donde te joden por el credo son los menos, pero los más notorios, así que tranqui por ese lado 😉

        Por último, con respecto a la eficacia de esta ley: es sólo una primera etapa.

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  • el enero 29, 2015 a las 3:45 am
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    Lo del nacional tendra un prisma tan personal como quien lo haya vivido.en la raya para la suma creo que son mas los aspectos buenos que los negativos.Ese tan meticuloso analisis que haces creo que es tan parcial como la epoca que te toco en el colegio.Creo que asi como la educacion en nuestro pais ha ido decayendo cada vez mas ,tambien el nacional ha seguido ese mismo ritmo.
    Soy de la generacion de los 80 y siempre orgulloso de haber egresado de sus aulas ,pero tambien estoy cierto que pensaria un poco si tuviera que ingresar a un hijo a mi querido instituto.
    Espero que lo que esta sucediendo con la educacion en chile ,le de un nuevo impulso para que este colegio siga generando a la patria ciudadanos , que la defiendan ,la dirigan,la hagan florecer y le den honor.

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  • el enero 29, 2015 a las 4:03 am
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    Bastante la verdad. He tenido la fortuna de que pude compartir el año pasado bastante cerca con el instituto (algunos amigos) y aparte de transformar mi realidad de profe, me gustó enormemente la mecánica que tienen para la enseñanza y que tal como mencionas no solo se centra en las materias curriculares. Exste mucha independencia dentro del IN y es eso precisamente lo que más establecimientos deberían imitar, puta hay de todo, pero también muchos elementos valoricos, y vinculos que se van reforzando entre los mismos chicos. Como suele ocurrir, tienes profesores buenos y otros que no se esfuerzan tanto, pero creo que el tema en sí de la educación sobre todo con esta reforma se ha centrado casi en una guerra personal contra el IN y el tema gubernamental, se debe empezar a mirar el todo y no solo un foco (claro como emblemático es el más representativo) pero a lo que voy es que tratan de cerrar la discusión para evitar de algún modo la atención en regiones. Si tuviera que escoger, de verdad votaría 10 veces más por el IN y que otros colegios siguieran la propuesta teórica del colegio, por mucho estrés, demanda, etc. que exista, y lo puliría aún más. Hace falta que los estudiantes de hoy sean más participes de su sociedad y evitar de una buena vez que estén por 3 medio aun pensando en disney

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  • el enero 29, 2015 a las 4:47 pm
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    Siempre recordaré: “Que vibre compañeros el himno Institutano, el canto del más grande colegio Nacional”…

    4°K – 1999

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  • el enero 29, 2015 a las 5:33 pm
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    Yo estudié en el Liceo uno. No terminé allí, no tenía el carácter ni el apoyo necesario. Hice los dos últimos años en el Liceo 4, en Matucana. Viví toda mi vida en una población en Renca, en una familia de madre separada y cinco hermanos (siendo yo la mayor). Puedo decir que mi experiencia es similar a la tuya. Tanto, que hasta el día de hoy me considero Javierina. Estos colegios te pulen, al punto de que luego en el liceo 4 tuve muy mala relación con la profesora de Inglés, porque sabía demasiado y no estaba dispuesta a esconderlo (tonterías de la juventud). Los colegios emblemáticos sí son colegios de élite, pero de la élite que sirve a la república. No como esos colegios de élite económica, de ricos creciendo entre ricos que luego hacen leyes y experimentan con los hijos de personas que viven en una realidad que jamás conocieron. Son las élites intelectuales, los jóvenes que por talento o por gusto avanzan más rápido que los demás cuando de aprendizaje se trata y que siempre han existido y que siempre existirá porque la genética no entiende de democracia, ni de inclusión, ni de igualdad. La verdad es que no somos todos iguales y yo lo viví en carne propia: tenía la capacidad intelectual, pero mi contexto social no me permitió seguir el ritmo e iba más allá de ser pobre, tenía que ver con la constitución de mi familia y de mi carácter. Cuando llegué al Liceo cuatro para mí era un chiste, un juego de niños.
    Ahora, trabajo en un colegio en una comuna conflictiva. No, no como profesora, sino como auxiliar. Tuve a mi hijo en el mismo colegio por un año. Mi hijo me pidió por favor que lo sacara de ahí. Y no tenía que ver con que fuéramos más que ellos: Yo limpio baños para vivir. Tenía que ver con el interés. Mi hijo quería aprender, para él era importante. Mientras sus compañeros (no todos, pero más de la mitad) conversaban, se pintaban las uñas o le tiraban papeles a la profesora. La clase nunca avanzaba, porque el profesor no puede “rajar” a más del 30% de los alumnos por mucho que sea su irresponsabilidad. Lo cambié a un colegio municipal, a la vuelta de la esquina. Un colegio pequeño con muchas carencias, pero no carecía de vocación de los profesores ni de interés de los alumnos. De ahí, y con apoyo de los mismos profesores, que le dieron clases especiales, entró al Instituto Nacional. No porque quiera entrar a la Universidad “más fácil” sino porque el sintió que allí iba a tener lo que nunca antes había tenido: un grupo de personas con un interés real por el aprendizaje. Yo no estaba de acuerdo, me daba miedo que le pasara lo mismo que a mí. Pero lo logró.
    Mucho se ha hablado de igualdad, pero se olvidan de algo que sólo cuando trabajas dentro de la educación ves: los colegios tienen miles de formas de apoyar a los niños más débiles, pero hay un factor que ninguna educación va a poder remediar, que es la formación que reciben en los hogares. Un niño que no sabe que el colegio es para estudiar, aprender y desarrollarse jamás le sacará partido a ninguna educación, y esa idea no se forma en el colegio sino mucho antes. Los niños más aventajados, en cambio, están absolutamente abandonados, desde pre-básica, hasta sexto año. Y si fueran ricos no sería problema: los padres podrían contratarles profesores particulares, pagar la entrada del mim, del teatro, del buin zoo y de toda actividad cultural y de aprendizaje cada fin de semana. Pero los que no somos ricos… nuestros hijos se aburren en el colegio irremediablemente, algunos incluso se vuelven rebeldes y violentos, como el pequeño Rodolfo, que este año terminó tercero básico y que no sabe como lidiar con la frustración que le significa terminar las actividades en cinco minutos y quedar desocupado y no poder conversar con el de al lado (porque lo distrae), no poder jugar (porque los distrae) y no poder salir de la sala (porque podría venir un fiscalizador del MINEDUC). O como mi hijo, que no hallaba como aguantar hasta su postulación al Instituto Nacional. La igualdad e inclusión corre hacia los dos lados ¿o no?

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  • el enero 29, 2015 a las 9:18 pm
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    Siempre estaré agradecido de haber entrado al Instituto porque me formo como persona en tiempos dificiles yo estudié desde 1966 al 1973 y tuve grandes profesores y compañeros que los primeros años no lo pasé bien porque venía de una escuelita pero muchos llegaron a cumplir sus anhelos .Viva el Instituto porque sus profesores me dieron las herramientas para desarrollarme en la vida y tuve grandes compañeros y o amigos .

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  • el enero 29, 2015 a las 9:37 pm
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    de todos los reportajes/crónicas/editoriales/post que he leído sobre el colegio, este es uno de los que mas se asemeja a mi experiencia y con el que mas estoy de acuerdo. Es terrible la situación que se esta viviendo por la reforma pero el IN no desaparecerá de l sistema y seguirá dando oportunidades a quienes realmente tienen talento.

    Saludos a quien postro antes por ser ex-compañero

    4to K 1999

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  • el enero 30, 2015 a las 5:53 am
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    Definitivamente me recordaste mucho lo que viví en el 1.
    Igual siento que ahora hay tanta gente llenándose la boca con los emblemáticos, y especialmente el IN, y olvidan que el problema no radica en la media, sino en la básica y desde allí debería venir el verdadero fortalecimiento en la educación.
    Saludos .

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  • el enero 31, 2015 a las 2:23 am
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    Concuerdo completamente con cada una de las palabras que escribiste compañero Institutano, sobre todo con esto:

    “El Nacional es un oasis en medio de la mediocridad…”

    Grandes palabras.

    IENESETEÍ

    4°C 2006

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  • el enero 31, 2015 a las 2:31 am
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    Una crónica que emociona mucho y desde mi punto de vista retrata muy bien qué es el Instituto, una pena lo que pasa, pero el Nacional no se va a terminar, mientras se mantenga la exgencia en sus aulas.

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  • el enero 31, 2015 a las 5:31 am
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    Sinceramente no veo que tanta gloria tiene en nacional al respecto… me parece que todo lo que dijiste, lo viví también en el liceo Oscar Castro Zúñiga (A2) de Rancagua. La gran diferencia creo quo es, que el Oscar es ridículamente segregativo, yo estube en un matemático y por eso tuve una excelente experiencia, eso le ocurre a los de ciencias pero los de humanidades… mejor ni hablar, de hecho se forman cursos “mixtos” que en realidad son para meter a los que no tinen interez alguno en estudiar NADA.
    Cada 2 años se realizan las tomas culturales en las cuales se paralizan las clases para hacer intervenciones estudiantiles de artes plásticas, literatura, música, comida, história, teatro, etc. En cuanto a la PSU y el SIMCE, es lo mismo, la exigencia, me parece que es igual, entré a la facultad de ciencias de la chile y el primer año de mecánica y cálculo ya lo había visto en el Liceo. En cuanto a los uenos y malos profes ocurre lo mismo pero se nota la segregación, en los cursos buenos pasa lo q mencionas y en los malos se glorifica al profe flojo que regala notas y no hace nada en clases (como el famoso “picapiedras”).
    Mas importante aún es q esta expriencia es la mía pero conozco más que eso y hay colegios de nivel comparable en san Vicente, en san Fernando y montón de otros lugares que la mayoría de los santiaguinos ha escuchado con suerte en las noticias.
    En cuanto a la reforma… Simplemente no estoy de acuerdo, viniendo de un colegio en el cual se podían ver realidades opuestas en un ambito educativo, puedo decir por experiencia que son los malos habitos los que se contagian. No crecerá aquella gente que biene on un bajo capital cultural, mas bién aquellos pocos que de todas formas tenían la dispocición de salir adelante y lo habrían hecho de todas maneras, tendrán una herramienta para hacerlo, pero mucha gente con talento caerá, como he visto caer a gente que parecía tener un gran futuro.
    Estoy terminando mi pedagogía en matemática y física y quiero decir que para mí, el fin a la selección y el copago no es el camino, sinó el recambio de los docentes mediocres, por aquellos con mejor formación y vocación. (Recoremos que muchos de los docentes en servicio forman efectivamente parte del esterotipo de “no le alcanzó para nada mas”).

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  • el febrero 1, 2015 a las 3:46 pm
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    También fui al nacional, y no debería ser sólo para los mejores. Los mejores necesitan que creen en ellos, y este colegio lo hace. Para que “los mediocres” lo son porque no creen en ellos. No se perderá ni ganará ningun talento, espero que el IN siga formando a los mejores: ahora la tiene un poco más difícil, porque tendrá que hacer mejores no sólo a los mateos de cada colegio, sino a cualquiera. Ahora sí que el colegio dará una liga competitiva.
    A lo que voy: es super difícil ser buen alumno, o que te guste estudiar, en un colegio donde nadie cree en tí, dón hay 3 compañeros que no ves nunca porque se la pasan enfermos, 5 compañeros que desertaron del coelgio, pero siguen en tu lista de curso, dónde hay cabros que fuman 10 pitos al día, dónde un par tiene problemas con la ley, a otros les pegan en casa, otros trabajan para sacar a su familia adelante, otros les gusta el arte pero no tienen dónde acudir para desarrollarse, dónde sabes que no entrarás a la universidad porque no tienes plata, dónde no hay libros en tu casa…. ¿mediocridad? no, no es mediocridad, son condiciones de vida injustas que golpeean nuestra consciencia: o nos resignamos o nos rebeleamos. La primera opción va gando lejos. Por eso, visto desde fuera parece mediocridad, pero es resignación. La resignación se supera colectivamente, cuando alguien te acompaña y cree en que podemos cambiar las cosas. Esa oportunidad, debiera ser para todos, no sólo para los mejores.
    Esta reforma no cambia nada, así que la no selección por parte del IN tampoco cambiará nada. Pero cuando cambie todo, cambiara el IN. El día en que la educación sea oara que todos nos desarrollemos integral y libremente, al servicio de la patria (popular), el IN no tendrá nada especial que aportar, y nos deberíamos sentir orgullosos, porque ya no sería la “excepción”.

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