Relatos Subterráneos – Capítulo 15

Capítulo 15 – Fin de semana en Quilín

Metro de Santiago - Línea 4 - Alstom Metropolis AS2002

Se viene mi semana de pruebas finales, me es imposible recordar a mis compañeros de curso que también trabajan en otras cosas más demandantes como atender cajas, boleterías, empaques, ¿cómo lo harán? Créanme que uno se cansa mucho haciendo ambas cosas, estudiar y trabajar no es cosa fácil, debes ser organizado con tu tiempo y tus energías, a veces hay cosas que no alcanzas a estudiar y debes priorizar. Por eso, Quilín es la mejor estación donde pude estar este fin de semana, puedo estudiar mientras trabajo jajajaja, ¡gracias Dios!

Ya les he contado lo tranquila que es Quilín, pese a que tenemos un centro comercial cerca, es una estación con una demanda baja y los pasajeros suelen ser muy amables.

– Ariel, ¿qué estudias tú?
– Administración Pública
– ¿Y no haz pensado en postular a jefe de estación de fines de semana? – me dice el jefe
– ¿Existe? ¿Se puede?
– Sí, aunque lo ve una consulta externa parece, podrías enviar tus papeles

El jefe Romelio es bastante cercano por lo poco que lo conozco y siempre es bastante tranquilo, los guardias y otros compañeros siempre me comentan cosas positivas de él. Así que le dije que buscaría esas ofertas de trabajo para estudiar los antecedentes y mandar mis papeles. Curiosamente, el día domingo me tocó una jefa de estación muy joven que estudiaba, de hecho, durante el día como que no la vimos mucho porque estaba en la oficina revisando cuadernos jajaja.

Igual ser jefe de estación es una gran responsabilidad, tanto en términos de personas (pues diriges toda la estación) como materialmente (tienes un montón de llaves y cosas especiales de cada estación), de algún modo eres quien cuida el patrimonio de Metro y por extensión de todos los que lo ocupamos. Por ahora quiero seguir aprendiendo las claves y los procedimientos, aunque no descarto ser jefe en un futuro cercano.

– Caballero, está tratando de validar con su cajetilla de cigarros
– Jajajajaja, lo sé, espere y verá

Bip

He ahí uno de los personajes simpáticos de la estación, un caballero que siempre valida con una cajetilla de cigarros o alguna cosa parecida jajaja, cada vez que pasa nos reconocemos y nos saludamos. Hay otro personaje que no es tan simpático, es un borracho que siempre viene a putear a las cajeras, insulta a todo el mundo y se va. Una vez yo lo iba a atender pero el guardia me dijo que no me preocupara, que siempre viene, así que lo echó él.

– Disculpe, ¿cómo puedo llegar a Ciudad Satélite desde aquí?
– Es muy sencillo, le anotaré lo que debe hacer

Fui con el caballero al mapa de la estación, le expliqué dónde estábamos y el lugar al cual debía llegar.

– Tome el Metro, combine en Tobalaba y se baja en Moneda. Ahí está el bus 113 que lo dejará en Ciudad Satélite. Otra opción es llegar a Plaza de Maipú y tomar el recorrido I11 que es verde.
– ¡Muchas gracias! Muy claro y preciso, ¡gracias!

Romelio me estaba acompañando en ese momento, así que apenas se fue el pasajero aprovechó de comentarme:

– Oye Ariel, ¿y cómo sabes llegar para allá si es tan lejos?
– Ah, digamos que una vez tuve que ir

Hay un aspecto del cual he sido celoso y desconfiado, no he mostrado todo mi potencial y lo que soy capaz de hacer. Como estoy estudiando y trabajando, tengo un límite de energías y de tiempo, ¿cierto? Existe una teoría de la motivación de un señor estadounidense, McGregor, en ella las personas trabajadoras pueden ser clasificadas en: no-motivadas (X) y motivadas (Y).

En general, cuando uno oye a la gente quejarse de su trabajo, tratan de sacar la vuelta y hacen lo menos posible, esas son personas X. En tanto, si estás ante un trabajador motivado, comprometido y muy entregado, estás ante una persona Y. El problema de ser una persona Y en este contexto es simple: cuando trabajas bien, te llenan de trabajo porque lo haces bien, y yo como tengo un límite de energías, no puedo darme ese lujito de trabajar más por la misma suma de dinero. Esto es actuar de forma racional, ¿además cómo puedo ser una persona Y si aún estoy en rodaje y no comprendo bien la estructura de la organización? Prefiero ser alguien de bajo perfil y una vez que me sienta en confianza, empezar a mostrarme.

– Caballero, sabe que no sé en qué estación debo bajarme. Queremos ir a un cine que está acá en La Reina.
– No se preocupen, ustedes deben bajar por esta escalera y tomar el tren. Se bajan en estación Simón Bolívar y estarán en el cine que están buscando, es el único que hay en La Reina.
– Oh, ¡muchas gracias!
– De nada, ¡disfruten su película!

El cine, sería entretenido ir al cine, ¡hace tanto que no voy! En realidad, soy re malo para ir al cine, casi nunca me hago el tiempo de ver películas, menos ahora que estoy trabajando. A lo mejor en la semana debería darme un rato para poder ver algo que me guste, total, para eso trabajo.

– ¿Qué andas estudiando? – consulta el guardia
– Son unas cosas sobre la motivación y cómo las personas se comportan en las empresas
– Oh, muy bien, ¿y qué cosas dicen?
– Básicamente, hace muchos años se creía que las personas trabajaban como máquinas, así que creaban procesos y fábricas para que las personas trabajaran y solamente las veían como una gallina de oro (para explicar que somos un recurso). Después se supo que teníamos motivación y tenemos una forma de ver la vida…
– Así que cada uno de nosotros solamente va a trabajar bien si se siente contento y a gusto
– Algo así, se han puesto a estudiar el tema para ver cómo mejorar la producción con la motivación, se cruzan la forma de administrar de los gringos (estadounidenses) con los japoneses, ¡es todo un leseo!
– Oye, pero es re interesante, porque es cierto, acá en Chile muchas empresas creen que con un buen sueldo y un uniforme te basta, pero se olvidan que tenemos horarios, familias y es necesario que haya buenos jefes.
– Tú, ¿cuánto tiempo llevas trabajando acá en el Metro?
– Llevo como 7 años
– ¿Qué te gusta?
– Que es relativamente tranquilo, la gente es amable, en realidad todo depende de la estación, si estuvieras en Cal y Canto o esas estaciones céntricas, estarías tapado en trabajo.
– ¿Y por cuántas empresas has trabajado?
– 1, 2, 3, 4… 4 empresas, contando ésta.
– ¿Y cambia mucho la cosa entre una y otra?
– No mucho, los sueldos son similares, pero cambian algunas otras condiciones, por ejemplo el tema de los jefes, algunos bonos, los turnos extra, junto con las instalaciones. No es lo mismo trabajar acá en Quilín que en el centro como te decía, te pagan lo mismo pero la carga de trabajo es otra.

Llega uno de los vigilantes de la zona, pues lectores, no todos son guardias. Existen vigilantes privados que son contratados directamente por Metro, ellos pueden portar armas y andan vestidos de azul, digamos que tienen más responsabilidades y libertad de acción porque se mueven por equipos en una misma zona. Después vienen los guardias que son contratados por empresas externas, ellos no portan armas pero poseen ciertas cosas como chaleco y luma, los guardias están asignados a cada estación. Finalmente, están los asistentes de andén y asistentes de cliente (ahora son asistentes de servicio), que no somos guardias (pues no tenemos curso OS10 ni nada así), pero que estamos para apoyar a los jefes de estación en otros procedimientos, atender a los pasajeros y fiscalizar el pago de pasajes. Para el usuario, estos tres tipos de persona somos “guardias”.

– Oye Ariel, ¿me puedes hacer una paleteada? ¿Puedes ir a comprar unas papas fritas y una hamburguesa al mall? Que yo no puedo salir de la estación – comenta el vigilante
– Deja hablar con el jefe de estación

Conversamos el tema, me dan permiso, me saco la chaleca reflectante y voy al centro comercial tranquilamente para ir a comprar ese encargo. Aprovecho de ir al baño, me compro unas papas fritas para mí y compro también lo que pidió el vigilante, aprovecho de estirar un poco las piernas porque estar parado todo el rato sin moverse es algo que causa un poco de dolor a ratos. Esto es vida, esto es Quilín.

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