Relatos Subterráneos – Capítulo 16

Capítulo 16 – La jefa nueva

Metro de Santiago - Alstom AS2002 R4418 - Plaza de Puente Alto (L4)

Hoy, otra vez me tocó Plaza de Puente Alto. Escribo esto yendo hacia mi casa, es que fue un turno muy entretenido, ¡se pasó muy rápido! Esta vez llegué temprano a la estación, así que aproveché de recorrer la plaza, ver los paraderos de los buses y anotar algunos locales en mi mapa, a fin de tener más puntos de referencia.

Una vez que bajé a la estación, el jefe de estación nos presentó a una jefa de estación muy joven que está en el período final de su capacitación. Uhm, le pondremos de nombre Estefanía, pero no se llama así. ¿Les ha pasado que encuentran parecido físico entre las personas? Ella se parecía mucho a la hermana de una amiga de hace años, ¡mucho! Son personas distintas, porque una es enfermera y la otra está aquí trabajando como jefa jajajaja, pero no deja de llamar la atención ese pequeño detalle, como que tienen rasgos muy similares (¿serán primas?).

Las escaleras mecánicas de la estación siempre fallan, ¡son más porfiadas que yo! Estuve corriendo todo el turno para dejarlas operativas. En estos momentos recuerdo que había dos o tres maneras de hacerlas funcionar, no las diré por razones obvias, pero sí diré que yo usaba una llave directamente en la escalera. Las personas a veces te reclaman cuando bloqueas el paso a la escalera, te insultan porque no funciona y te empapelan de “el Metro no piensa en las abuelitas, nunca funciona nada y blablabla“.

El guardia y yo estábamos cada uno en un extremo de la escalera, una vez que ella estaba vacía, procedía a girar una llave para resetearla y hacerla funcionar de nuevo. Cuando veía una abuelita pasar, le decía “señora, no baje todavía, en dos minutos le tengo la escalera lista, así que espéreme no más” y la clásica sonrisa. Algunos pasajeros de fines de semana anteriores me reconocían y volvían a saludarme, “lo echamos de menos” fue algo que me dijeron.

Definitivamente voy a extrañar dejar de trabajar aquí (el día en que ocurra, o sea, mi actual vida), pese a que te llevas insultos y tienes que tratar de resolver problemas que están fuera de tu alcance (¿por qué el tren se cambió de vía para entrar? Yo no veo eso), uno también recibe mucho cariño de los pasajeros cuando hace bien su trabajo, ¡es rico! A veces me siento más querido con los pasajeros que con los compañeros de universidad o mis propios amigos jajajaja, aunque claro, ellos me quieren mientras desempeño mi rol, no como Ariel.

En el arco sur, me dediqué a estudiar unos power points en una hoja mientras Estefanía recibía parte de su inducción en los torniquetes. El jefe le estaba enseñando a abrirlo, sacar los boletos y algunos trucos para arreglar fallos de su funcionamiento (usted, aunque no lo crea, ¡fallan mucho!). Un jefe bueno se distingue por saber eso, porque el procedimiento para arreglarlos es burocrático. Tienes que llamar a la empresa encargada de los torniquetes, el técnico viene y si bien a veces lo arreglan, otras veces como que no le aciertan y queda días enteros con la misma falla o con otras. Si tú mismo puedes arreglar los torniquetes, te evitas problemas.

Yo veía su cara, estaba un poco nerviosa pero demostraba mucho entusiasmo por el trabajo, es difícil entrar a trabajar en el Metro. Más allá del proceso de selección, me refiero a estar aquí, en las estaciones. Cuando eres nuevo tienes que absorber un montón de información, claves, procedimientos, en un corto período de tiempo porque sino eres un monito inútil y creo que a nadie le gusta sentirse inútil.

Lo que más me llamó la atención, en positivo, es que derrochaba mucha energía y pese a que no encontraba las palabras exactas, nos felicitaba por hacer bien nuestro trabajo, por enseñarle (porque también conversó un rato con nosotros) y nos instaba a seguir haciéndolo bien jajajaja. Era muy tierna, a los abuelos les darían ganas de apretarle las mejillas. Ojalá que no cambie, después con el poder la gente se transforma, se les olvida la humildad.

Creo que estás bien encaminada, espero que sigas aprendiendo mucho y creciendo, ha sido un gusto trabajar contigo” le dije cuando me despedí.

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Les quedé debiendo el capítulo 16 en la semana pasada, me fui de viaje a Pucón y me desconecté de todo. Así que el cronograma se atrasa en una semana, ¡muchos saludos!

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